🍲 Cinco maneras de reinventar tu café mañanero

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Ha llegado el momento. Es duro, lo sabemos, pero toca levantarse casi de noche y con frío para ir a trabajar. Y eso significa, para casi todos, café, mucho café.

Un estudio de la cadena Café & Té indica que el 65% de los mayores de 15 años en España beben, al menos, una taza al día. A la semana la cifra da miedo: 535 millones de tazas, según el mismo análisis. Pero, ¿tienen que ser todas iguales? Te damos cinco consejos para redescubrir esa primera taza del día que te tomas en casa y que puede ser lo primero que te robe una sonrisa.

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1. PLACER EN TRES CAPAS

Por abajo, leche caliente. Por arriba, espuma de leche. Y en el medio del aromático sándwich, café espresso. Se trata de gozar con el latte macchiatto, el café de los niños según la costumbre italiana. El truco está en hacer bien los pasos.

Empieza por la leche caliente, añade la espuma y finalmente el café. El milagro de Arquímedes hará el resto. Por las distintas densidades de los líquidos, la leche caliente apenas quedará manchada del café y la espuma quedará arriba. Claro que también puedes optar por las modernas cafeteras, baristas de cocina con las que basta pulsar un botón para que te den tu macchiatto. Por cierto, lo de la macchia viene por la pequeña capa de espuma que separa el café de la leche manchada. Porque es la marca, el testigo, de que no estamos ante el típico café con leche.

2. EDUCA TU NARIZ

Si la cosa huele a fruta, a flores o a pan tostado, vamos bien. Si torcemos la nariz ante un fuerte e inesperado olor a patata, esa taza no merece nuestro paladar. Pero para descubrir el mundo de los aromas del café hace falta que el ritual no sea un mero «me lo hago, me lo sirvo y me lo trago». Hay que dedicar el tiempo necesario para olerlo. Y asegurarnos de que nuestra cafetera preserva estos aromas.

Además, científicos coreanos y japoneses han publicado varios estudios sobre los efectos beneficiosos para la salud. Entre ellos, el despejar la pituitaria, lo que puede ayudarnos también si queremos ser capaces de oler de una tacada diez perfumes.

3. INNOVA CON NUEVOS INGREDIENTES

¿Por qué siempre café y leche? Puedes probar muchas más cosas. Por ejemplo, combinar extracto de vainilla y leche de coco. O ir directamente a por el helado, como sucede en la receta alemana del eiskaffe: helado de vainilla, crema chantillí y café. Se empieza, como en el machiatto, por el helado; en segundo lugar, el café; y para rematar, la crema.

También puedes atreverte con una receta exportada de cómo toman el té en el Tíbet. Se trata de cargar tu café con… ¡mantequilla! En el Tíbet además le echan pimienta negra y sal. Claro que lo que ellos beben es té… El nombre de este peculiar invento es también para valientes: café a prueba de balas. Pero la cosa parece funcionar para coger ritmo de lunes.

4. SÉ UN MAPAMUNDI

No te ciñas solo al café que conoces, ese que llevas comprando un par de décadas en la misma balda del supermercado. La OCU nos explica que hay dos grandes clases de variedades: la arábica, la más común, con un contenido de cafeína entre el 0,9% y el 1,7%, y la robusta, mucho más fuerte porque su porcentaje en cafeína oscila entre el 2% y el 4,5%. Pero dentro de cada una, es girar un globo terráqueo, taparse los ojos y apuntar a un país para descubrir un nuevo sabor.

Por ejemplo, en Hawai, donde plantan el café en suelo volcánico y bajo el abrigo de la canopea, la techumbre verde de la jungla, el resultado es un café de intenso aroma y cuerpo medio. Si quieres empezar a perderte, una visita a una tienda especializada es lo mejor.

5. SIÉNTETE BARISTA

Se llama latte art. Y consiste en todo el arte que cabe en el diámetro de una taza de café. Los baristas, esos ilustradores de la espuma cotizados en todo el mundo, se juegan desde hace una década saber quién es el mejor en el campeonato mundial de esta disciplina (en la última edición, un español, Héctor Hernández, alcanzó el número 24).

Pero, sin la presión de un torneo, tú también puedes hacer pequeñas obras maestras con la espuma. Para aprender, hay mil tutoriales que explican detalladamente cómo dibujar en café, desde una rosseta a una cadena de corazones blancos.

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